A 1 año de su Siembra: Berta Vive, COPINH Sigue.

El 2 de marzo de 2016, asesinaron a Berta Cáceres con el objetivo de acallar su voz, acabar con su
importante liderazgo y fulminar así el proyecto político y la lucha de un pueblo por la defensa de
su territorio; pretendían no solo acabar con ella, sino también con la organización en la que
militaba desde hace más de 20 años, el COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e
Indígenas de Honduras).

Sin embargo, este crimen no solo no logró acabar con el movimiento sino que aún hoy Berta
Cáceres, su legado de compromiso, resistencia y claridad siguen vigentes y vivos en los pueblos
que en todo el mundo enfrentan las amenazas del capitalismo salvaje, del patriarcado, y de este
sistema predador, racista y colonial.

Un año después, 8 personas han sido detenidas en relación con el asesinato de Berta y el intento
de homicidio de Gustavo Castro, quien se encontraba en casa de Berta en el momento del
atentado. Entre estas personas, hay miembros del ejército hondureño y militares retirados, así
como trabajadores de la compañía DESA, responsable del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca al
que COPINH se opone desde hace años y que ha sido una de sus luchas más conocidas. Sin
embargo, a pesar de haber detenido a los presuntos autores materiales, el asesinato de Berta
permanece en la impunidad hasta que los responsables intelectuales sean desvelados y llevados
ante la justicia.

Los familiares de Berta, el COPINH y el único testigo y superviviente del atentado, Gustavo Castro,
siguen denunciando numerosas irregularidades y la falta de transparencia en la investigación del
caso que permanece bajo secreto de sumario, en lo que se podría considerar una pretendida
ineficacia para tapar que los verdaderos responsables se mueven en las altas esferas del país.
Hace apenas un mes, se conocía el informe elaborado por la fundación Global Witness sobre los
defensores y defensoras del medio ambiente en Honduras, del que se desprende que detrás de los
y las más de 120 activistas ambientales asesinados y asesinadas en el país desde el golpe de
estado de 2009, están los conflictos originados por la proliferación de proyectos extractivos
vinculados a las élites económicas y políticas hondureñas. Según la investigación, Honduras sería
el país más peligroso para los defensores y defensoras del medio ambiente, quienes se juegan no
solo la vida sino que enfrentan cada día amenazas, ataques, despojo y criminalización.
Las organizaciones abajo firmantes señalamos la responsabilidad del Estado de Honduras en el
asesinato de la líder lenca por el incumplimiento de las medidas de protección a su favor que la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos le había impuesto. Apoyamos la denuncia
interpuesta ante la CIDH por las violaciones a los derechos humanos en contra de Gustavo Castro
causadas por el Estado de Honduras durante su retención en ese país el pasado mes de marzo de
2016.
Así mismo, condenamos las campañas de desprestigio por parte de la prensa y del gobierno
hondureño del trabajo del COPINH y de otras organizaciones sociales – inclusive nacionales e
internacionales -, y la criminalización constante de defensores y defensoras de derechos humanos
en el país centroamericano.Frente este contexto represor, con altos índices de corrupción e impunidad sostenida desde
diferentes instancias del Estado de Honduras, es improcedente que el gobierno de Canadá está
contribuyendo apoyos financieros, técnicos y políticos para respaldar el Ministerio Público,
inclusive en torno a la investigación específica sobre el asesinato de Berta Cáceres y el intento en
contra de la vida de Gustavo Castro (por ejemplo a través de la Agencia Técnica de Investigación
Criminal – ATIC). Hay por lo menos dos altos funcionarios en el mismo Ministerio Público con
vínculos a la aprobación del proyecto Agua Zarca frente lo cual Berta y COPINH han estado en
resistencia, por lo cual se ha cuestionado la voluntad política de este organismo de llevar a cabo
una investigación plena e imparcial.
A un año de la siembra de Berta, manifestamos nuestro apoyo al COPINH, a los pueblos de
Honduras y a Gustavo Castro, y sumamos nuestras voces para exigir:
1. La instauración de una investigación independiente del asesinato de Berta Cáceres llevada
a cabo por expertos internacionales e imparciales dispuestos por la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos – CIDH, que llegue a la verdad y fondo del crimen.
2. La inmediata cancelación del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca y de las más de 50
concesiones otorgadas en territorio lenca por falta de respeto por sus procesos de auto-
determinación y su consentimiento libre, previo e informado.
3. La desmilitarización y la salida de las fuerzas policiales del territorio lenca.
4. El fin de la criminalización y los ataques al COPINH y a sus miembros
5. La eliminación del apoyo técnico, económico y político del gobierno de Canadá con el
Estado de Honduras, en particular con las fuerzas de seguridad y los organismos de
investigación del Ministerio Público, inclusive la Agencia Técnica de Investigación Criminal
(ATIC).
6. El cese de las acciones de cabildeo de la diplomacia del gobierno de Canadá para promover
los intereses de los inversionistas canadienses, que tienen fuerte presencia en los sectores
de la minería, energía, telecomunicaciones y turismo en Honduras, a costa de la
democracia y del respeto de los derechos humanos fundamentales y los territorios
Indígenas en Honduras.
7. El cese de los apoyos bilaterales de Canadá con Honduras a través de las Instituciones
Financieras Internacionales (IFIs).
8. La nulidad del tratado de libre comercio Canadá-Honduras, que se negoció en los meses
posteriores a las elecciones fraudulentas de noviembre del 2009 y se firmó con el gobierno
continuista del golpe del estado que ha demostrado su desdén para los derechos humanos
de la población.
En marzo no solo recordamos con dolor el horrendo crimen, sino que sobretodo celebramos la
vida. La vida de Berta que nació un 4 de marzo, y la vida del COPINH, que el 27 de marzo cumple
24 años de su fundación.
Hoy día, celebramos la vida y nos solidarizamos con las personas, comunidades y movimientos
sociales en Honduras que defienden los derechos humanos, el medio ambiente y la vida en un
contexto de grave crisis de la democracia tras el golpe de estado del 2009 y que están en pie
frente a las crecientes amenazas a las comunidades y territorios.
BERTA VIVE, COPINH SIGUE!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *