Foro “Epepulei ñi Pvron Fvw” – Desatando los nudos para el Fvtamalon

2016-11-02



ANTECEDENTES

No cesan los atropellos hidroeléctricos en Alto Bio Bio

El territorio pewechenche del Alto Bio Bio además de enfrentar la imposición de tres mega centrales hidroeléctricas (Ralco, Pangue, Angostura), causando el término de la vida cultural y comunitaria de cientos de familias, quienes han debido  enfrentar profundos conflictos sico sociales, incluyendo los altos índices de suicidios y situaciones graves de violencia, en el presente, enfrenta nuevos atropellos ante la imposición de diversos proyectos de energía que se quieren hacer bajo la complacencia de instituciones públicas a pesar de las obligaciones que tiene el Estado chileno ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por acuerdo vinculante suscrito con familias Pewenche el año 2004 en el marco del conflicto Endesa Ralco.

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Parte de las intervenciones invasivas que tuvo el territorio del Pewen Mapu en Los Altos del Bio Bio, fue la construcción de dos mega centrales por parte de la transnacional Endesa: Ralco  (690 MW) y Pangue (467 MW). A esto se agrega que la empresa Colbún construyó recientemente otra mega central en Angostura (316 MW) comunas Quilaco y Santa Bárbara.

Cabe recordar que Endesa impuso una represa hace algunos años en RALCO, cabecera del río Bío-Bío, en la cordillera de los Andes, en territorio de identidad territorial Pewenche. Esta presa dio lugar a un embalse de 1.222 Hm3 e impacta a unas 3.460 has. de los valles del Bío-Bío, Lomín, Villucura y Lolco, la mayoría de bosques nativos de alta biodiversidad, causando la destrucción de ecosistemas y el desplazamiento de población.

Esta instalación a su vez, ocasionó la afectación de la vida social, cultural, económica, política y espiritual ancestral que las comunidades llevaban allí y generaron un gravísimo conflicto interno con profundos quiebres familiares y comunitarios. Alto Bio Bio, particularmente la zona de impacto en Ralco, es considerada uno de los lugares de alto índice a nivel País e internacional en suicidios las que aumentaron progresivamente desde el 2007 con más del 50 % de la tasa media. “Parece ser que para la mayoría de los pehuenches se está cumpliendo el desastre anunciado por aquéllos -pehuenches y chilenos, grupos ciudadanos y sectores de gobierno- que desde principios de los ’90 cuestionaban los proyectos hidroeléctricos, alertando que podrían significar un golpe mortal a la biodiversidad de la zona y a la existencia del pueblo pehuenche. Y lo que es aun más trágico; están muriendo por sus propias manos”, publicaba así el periodista Cristian Opaso en noviembre del año 2010 en el Diario La Nación.

Por su parte, también en la zona se han producido serios enfrentamientos entre familias de comunidades con resultados de muerte gatillados principalmente por la intervención afuerina y también, han ocurrido extraños sucesos de muerte, como la del 12 de julio de 2002 con el asesinato de los hermanos Mauricio y Agustina Huenupe Pavian, werkenes de la comunidad Cauñicu del Alto Biobío, quienes eran miembros del Consejo de Lonkos Tradicionales; o bien, la del joven Jorge Arturo Suárez Marihuan, 27 años,  comunidad de Malla-Malla y de profesión paramédico, quién había desapareció de su hogar siendo encontrado su cuerpo sin vida a orillas del río Queuco el 11 diciembre 2003. Según testigos, el cuerpo presentaba claras evidencias de tortura en el sector Chinchintahue, esto, entre múltiples otras situaciones de violencia vía desapariciones, amenazas o atropellos vehiculares.

Otra manera de violencia que se aplicó en El Alto Bio Bio  fue la Ley antiterrorista que militarizó la zona el año 2002 con la policía represiva estatal como respuesta a las protestas del Pueblo Mapuche contra la central Ralco y que arrojó también la condena y encarcelamiento a 5 años del dirigente Mapuche ´Víctor Ancalaf.

Una de las personas más emblemáticas en la resistencia pewenche al proyecto hidroeléctrico Ralco fue Nicolasa Quintreman Calpán, quien fue encontrada ahogada a sus 74 años el 24 de diciembre del año 2013 en el lago artificial del embalse de la misma mega central hidroeléctrica a la que tanto se opuso junto con su hermana Berta.

Las nuevas invasiones

Durante buena parte del año 2015 diversas expresiones del territorio del Alto Bio Bio han pedido vía declaraciones, manifestaciones e intervenciones públicas, parar el saqueo y la invasión de proyectos afuerinos y terminar con el enorme daño socio cultural y ambiental que se ha hecho allí.

Desde la agrupación Aguas Libres han señalado que son varios los proyectos que continúan emplazándose de manera descontrolada por el territorio. Algunos de los que ya han sido aprobados vía RCA o autorización a centrales menos de 3 MW son: Central Hidroeléctrica de Pasada Quilaco, sector Biobío     Quilaco, de 12 MW; Central Geotérmica Curacautín, sector Biobío – Quilaco, vía magma de la tierra, de 70 MW;  Mini Central de Paso “El Rescate”,  sector Biobío – Alto Biobío, de 2,9 MW; Minicentral Hidroeléctrica de pasada Rañilhueno, sector Biobío – Alto Biobío, de 2,86 MW;  Mini Central Hidroeléctrica de Pasada Blanco, Biobío – Alto Biobío de 2,5 MW.

Asimismo se señala que en evaluación se encuentran actualmente  la Central Hidroeléctrica Rucalhue del sector Bio Bio – Quilaco, de 90 MW; y las Minicentrales Hidroeléctricas de pasada Aillín y Las Juntas, en Bio Bio – Sata Bárbara de 13,4 MW.

Uno de estos proyectos que más conflicto ha generado en el presente es la  empresa eléctrica “Blanco Spa”  (Aaktei), RUT 76.282.836-7,  representadas por el empresario Pedro Javier Matthei Salvo,con domicilio legal en la comuna de Providencia y que pretende imponer en plena comunidad Mapuche Pewenche de Cañicú una mini central, bajo el rechazo de una importante cantidad de familias del sector que no quieren esta intervención.

La empresa eléctrica actúa en colusión con de Inversiones inmobiliarias Juan Pedro Esquerré Pavón E.I.R.L, RUT 76.071.935-8; quien tiene terrenos en la zona que son parte del territorio ancestral de la comunidad por donde se pretende dar luz verde de acceso a los trabajos de obra.

La empresa además de enfrentar el rechazo de familias y autoridades tradicionales a esta mini central, también ha enfrentado serios problemas administrativos y legales. Uno de ellos es la servidumbre caso que tiene origen en tribunales el año 2001 según causa rol 605 del Juzgado de Letras de Santa Bárbara y que afecta directamente suelo de comunidad Mapuche razón por la cual se le ha cerrado los pasos en el presente a las empresas Esquerré y Blanco Spa y que se ventila en estos momentos en una acción judicial que afecta a familias Mapuche según causa Rol 6170 – 2015 en la Corte de Apelaciones de Concepción ante ofensiva del empresario que pretende establecer vía judicial el libre acceso en el territorio Mapuche de Cañicú.

Por su parte la Municipalidad de Alto Bio Bio ordenó este 18 de enero del 2016 (resolución D.O.M 02-2016) el cese total de obras ya que la empresa en el camino público a Trapa Trapa, comunidad Mapuche Cañicú, por no contar con los permisos de obra y edificación, develando las acciones que ejecuta fuera del marco legal y administrativo, sin que se estén respetando los derechos de las comunidades establecidos por Ley Indígena 19.253 y Convenio 169 de la OIT.

Además de esto, la empresa solicitó en enero del 2014 ante la DGA del Bio Bio la modificación del punto de captación modificando así su proyecto inicial y el cauce del estero Blanco Grande, indicando: “Las aguas se restituirán al estero Blanco Grande, en el punto ubicado en las coordenadas UTM norte 5.819.683 m y este 277,797 m, Datum Wgs 84, huso 19. Nueva distancia y desnivel entre punto de captación y de restitución es 3.000 m., y 300 m., respectivamente”.  En octubre del 2015 la DGA rechazó la solicitud de construcción de bocatoma y de modificación de cauce , según resolución 987 del 23 de septiembre del 2015, siendo un revés para la empresa.

El caso señalado es un ejemplo de la situación grave que enfrenta el territorio del Alto Bio Bio, donde la invasión de proyectos de energía no cesan, a pesar de las obligaciones que tiene el Estado chileno ante el acuerdo amistoso suscrito con familias Pewenche el año 2004 por el caso central hidroeléctrica de Endesa Ralco ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que es vinculante  y que obliga a que se respeten y protejan los derechos indígenas y que además, se fortalezca la identidad territorial y cultural mapuche pehuenche, y mecanismos de participación en su propio desarrollo, sin embargo, los hechos hablan de realidades totalmente contrarias donde se sigue causando un enorme daño a la existencia de comunidades y familias a quienes se les sigue atropellando y se continúan violando derechos humanos bajo el alero de inescrupulosos empresarios.

Por Alfredo Seguel

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