Sergio Campusano, Presidente Comunidad Diaguita y Agrícola de los Huascoaltinos

La minería no da tregua al territorio diaguita Huascoaltino

Lo que está ocurriendo en el territorio diaguita de los Huascoaltinos es de gran preocupación. Tras largas luchas en defensa del Valle del Huasco y nuestras tierras de uso ancestral y legal, habíamos logrado detener la amenaza de los proyectos mineros Pascua Lama y El Morro. Pero hoy están de vuelta, amenazando la sobrevivencia de los ecosistemas cordilleranos y del agua.

El proyecto El Morro se ha fusionado con la mina El Relincho, formando un solo mega proyecto llamado Nueva Unión. Aunque el proyecto ni siquiera ha sido ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, ya han comenzado con sus actividades de sondaje y están ampliamente desplegados en la zona; utilizan a diario y sin autorización una ruta que atraviesa nuestro Territorio de Conservación Indígena (la quebrada de La Totora), con todo tipo de vehículos, camiones y maquinaria pesada; y han intervenido el camino, generando impactos sobre los recursos naturales, flora y fauna que la comunidad protege.

Frente a estos hechos en febrero pasado hicimos una denuncia a la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA), entregando antecedentes y evidencias para que se investiguen todas estas situaciones altamente gravosas, ya que Nueva Unión es un proyecto distinto a El Morro y, por ende, no puede comenzar a operar sin haberse sometido a evaluación ambiental, ni tener aprobada una Resolución de Calificación Ambiental (RCA). Con la que tampoco contaba, se debe precisar, el proyecto minero El Morro. Por eso nos resulta inexplicable e inexcusable, tanta actividad e intervención en los cerros Huasco Altinos.

Lo insólito es que la SMA no entregó ninguna respuesta formal respecto a nuestra denuncia. Únicamente se nos dijo, por teléfono, que minera Nueva Unión solo estaría llevando a cabo actividades propias de la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental y que la denuncia había sido enviada a Santiago, lo que quiere decir, en otras palabras, que fue archivada y la investigación no fue llevada a cabo.

Pero nosotros somos testigos y tenemos evidencias de que minera Nueva Unión está operando, realizan sondajes y perforaciones a diario, además construyen nuevos caminos e intervienen los existentes, todo aquello generando impactos que no han sido evaluados ambientalmente. Más aún cuando se está interviniendo y afectando un Territorio Indígena de Conservación, declarado Sitio de Conservación en la Estrategia de Biodiversidad de la región de Atacama, donde existen ecosistemas únicos, flora y fauna en categoría de conservación y numerosos vestigios arqueológicos que hoy están siendo impactados por estas obras y actividades.

Todos estos hechos, nos comprueban una vez más que la institucionalidad ambiental en Chile no está funcionando. No es posible que las mineras entren a un territorio indígena con tanta desfachatez y se crean libres de hacer lo que se les antoje sin ni siquiera haber evaluado ambientalmente su proyecto. Con ello se pasa a llevar a comunidades enteras que hemos habitado ancestralmente este territorio, que no contemplamos a la minería como desarrollo.

Nosotros protegemos y conservamos los recursos naturales y el agua. Queremos dejarles a nuestros hijos un ambiente limpio, sin contaminación. No somos dueños de la tierra, solo administradores de ella por el tiempo que esté a nuestro cargo, para entregársela en buenas condiciones a las generaciones venideras, esa es nuestra cosmovisión.

La minería saquea, destruye y contamina todo. Llena los bolsillos de algunos, generando pobreza y muerte para la biodiversidad y los humanos, en un futuro no muy lejano. De todos depende hacer algo para evitarlo.

Sergio Campusano

Presidente Comunidad Diaguita y Agrícola de los Huascoaltinos

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